jueves, 12 de diciembre de 2013

te odio.

Hay personas a las que nunca vas a olvidar, para bien o para mal, con todo lo que eso conlleva.

Esas personas a las que odias por quererlas tanto, a las que odias por no quererte a ti nada.

Es como si te ahogaras, como si apenas pudieses respirar, como si esa persona se hubiese llevado todo el aire consigo y a ti te hubiese dejado tirado sin nada.

El problema es que si hay aire, si puedes respirar , y con el tiempo aprendes que esa persona no se llevo todo el aire, sino que se llevó el motivo por el que te gustaba respirar, su olor.

Y vas conociendo gente pero nadie te parece igual,descubres que puedes seguir viviendo sin esas personas pero que jamás son reemplazadas por otras, simplemente queda el vacío y eso es lo que tú respiras.

Te preguntas por qué el destino es tan cruel, por qué tú quisiste querer tanto y esa persona tan poco.

Y tras muchos meses, te encuentras a TU persona y mira hacia otro lado mientras tu corazón parece estar retorciéndose por dentro. Saludas y se acabó, y te juras a ti misma no volver a llorar.

¿pero desde cuando se han cumplido las promesas? quizás no lloras ese día, pero si las 300 siguientes noches.